¿Qué preguntas puedes (y debes) hacer a tu entrevistador?

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Las entrevistas de trabajo son una parte esencial en el proceso de encontrar empleo. Todos sabemos que están ahí, que son inevitables y que, por muchas que hagamos, siempre estaremos nerviosos o inquietos porque desconocemos lo que nos pueden deparar.

Hay entrevistas de trabajo de todo tipo, desde las que parecen más informales a las que conllevan distintos procesos en los que puede haber hasta pruebas sobre conocimientos o idiomas.

Lo que tienen en común es que siempre vamos a ellas como sujetos pasivos, dispuestos a que nos interroguen y examinen, metiéndose hasta en lo más profundo de nuestro currículum y aptitudes. Pero esto no tienes que tomártelo así cuando vayas a tu próxima entrevista. Es normal que te pregunten y, en el fondo, es bueno y es lo que tienen que hacer[RM1] . Pero tú también puedes hacer preguntas. De hecho, en la mayoría de ocasiones te diremos que hasta debes hacerlas. No solo porque hay cosas que tienes que tener claras y necesitas determinada información, sino porque cuando preguntas cosas a tu entrevistador ofrecerás la impresión de que estás interesado y motivado por el puesto de trabajo al que optas.

Las preguntas que puedes hacer en una entrevista de trabajo

Si quieres saber cuáles son las preguntas que puedes –y debes– hacer en una entrevista de trabajo para destacar sobre tus competidores y, sobre todo, para gustar a tu entrevistador, aquí te dejamos unas sugerencias que te vendrán muy bien.

¿Cuáles son las responsabilidades y tareas cotidianas que conlleva este puesto?

Hay ocasiones en las que esta pregunta no va a ser necesaria, pero también es cierto que muchas veces no te dejan claro qué cosas son las que vas a tener que hacer en tu día a día. Si la respuesta es opaca, a lo mejor tienes algo que sospechar y no te conviene demasiado ese puesto.

¿Qué perspectivas tiene la empresa a corto y medio plazo?

Con esta pregunta, das a entender que te importan los objetivos de la empresa y que tienes visión de futuro, tanto en lo personal como en lo laboral. Y, de paso, si son sinceros, te darán buenas pistas sobre lo que te puede esperar en los próximos meses y años si trabajas allí.

¿Qué es lo que debería tener el candidato ideal para este puesto?

Ésta es una buena pregunta y no mucha gente la hace. Con ella, te podrás hacer una buena idea de si la empresa tiene claro lo que está buscando y, sobre todo, de si tú vas a poder encajar con tu candidatura. Del mismo modo, también te puede dar pistas para que enfoques mejor tu perfil, con el fin de resultar el elegido al final del proceso.

¿Qué es lo mejor de trabajar en esta empresa?

Esta pregunta puede sonarte un poco más atrevida, pero en el fondo te sirve para conocer más sobre la idiosincrasia de la empresa y, a la vez, para no dar una imagen desesperada, como si estuvieras rogando por este puesto de trabajo. Es, por decirlo de otro modo, una muestra hacia el entrevistador de que desde su lado también tienen que convencerte a ti, para que ninguno se lleve a engaño y decepción, y la futura relación laboral sea satisfactoria para ambas partes.

¿Qué planes de formación o de educación ofrece la empresa?

Sin duda, ésta es una de las preguntas que tienes que hacer en tu entrevista sí o sí. La formación continua es algo realmente importante hoy en día, y siempre te resultará mucho más atractiva una empresa que te ofrezca posibilidades de ampliar tus conocimientos que una que no. Además, también le dejar claro a tu entrevistador que no eres una persona conformista a la que no le importe quedarse estancada. Lo tuyo es seguir progresando y mejorando día a día.

¿Cuáles son los próximos pasos del proceso de selección?

Esta cuestión, normalmente formulada al final, te servirá para obtener una información precisa sobre las fechas y fases del proceso. Del mismo modo, te ayuda a proyectar una imagen de confianza y seguridad que también da resultados positivos en las entrevistas.

Cuándo hacer las preguntas en tu entrevista de trabajo

Normalmente, cuando se está terminando la entrevista, o cuando el entrevistador ya tiene claro todo lo que quería saber sobre ti y tu currículum, te preguntará si tú tienes alguna cuestión acerca del puesto de trabajo y la empresa. Éste es el momento en el que tienes que aprovechar para resolver todas tus dudas y satisfacer tu curiosidad.

Lo que te recomendamos es que no cometas el error de ser impaciente y acometer alguna de esas preguntas en momentos inadecuados. Tampoco es bueno que interrumpas a tu entrevistador, ni que le avasalles con una batería de preguntas atropelladas y difíciles de asimilar. Como con todo en la vida, la mesura es esencial, y si te surgen demasiadas cuestiones es mejor que selecciones las más importantes y dejes un poco de lado las que consideres secundarias.

Ponle la guinda al pastel

Una vez que tengas toda la información posible, tanto la que te haya dado el entrevistador por motu propio como la que tú hayas obtenido con tus preguntas, es el momento para que pongas la guinda al pastel y le dejes completamente impresionado.

Para ello, pídele que te deje explicar por qué crees que eres el candidato ideal y cumples con todos los requisitos que la empresa espera para cubrir este puesto. Si tienes la soltura y la facilidad verbal suficiente, podrás elaborar un discurso convincente, que te servirá para destacar los puntos fuertes de tu currículum encajándolos en las demandas que tiene la empresa.

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