Por qué los primeros años después de graduarte pueden ser los mejores

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Los mejores años de la vida suelen relacionarse con la juventud. Nosotros no vamos a negar esa máxima, pero tampoco queremos darle todo el crédito, ya que todo depende de cada uno y de otros factores sobre los que, muchas veces, no tenemos control.

Lo que sí suele decir mucha gente, sobre todo cuando estamos estudiando la carrera, es que aprovechemos, porque la creencia común dicta que los años universitarios son los mejores con diferencia y, al terminar, las obligaciones laborales hacen que la felicidad desaparezca. Con esto sí que nos vamos a poner más en contra. No es que veamos con malos ojos el estilo y la calidad de vida de cuando estamos en la universidad, sino que creemos que los primeros años después de graduarte pueden ser aún mejores.

Y ¿por qué decimos esto? Porque, aunque durante tu vida universitaria estés aprendiendo muchas cosas, cuando termines los estudios vas a aprender muchas cosas más.

Saldrás al mundo real

El comienzo de tu carrera laboral supone abrirte a un nuevo mundo muy distinto del que habías conocido antes y que mucha gente denomina como el mundo real. Y es que, tanto cuando se comienza a buscar empleo como cuando ya se está trabajando, las cosas cambian radicalmente con respecto a los años universitarios.

Sí, incluso si durante la carrera has tenido uno trabajo por horas, o has hecho prácticas, esto no es lo mismo. Tal vez ahora te sientas en un entorno más duro, con mucha competencia y menos contemplaciones, pero no es para tanto, todo el mundo se adapta a la situación y tú no vas a ser menos. Al contrario, pronto verás que empiezas a entender las reglas del juego y te sentirás mucho más suelto y determinado a la hora de conseguir tus objetivos.

Comienzas a escribir en un folio en blanco

Durante toda tu vida has sido estudiante y, al terminar cada año, sabías perfectamente dónde ibas a estar al año siguiente y qué es lo que ibas a hacer. No tenías mucho margen de decisión en este sentido y, probablemente, tampoco habías reflexionado sobre estas circunstancias.

Pero ahora se te abre un nuevo camino en el que puedes decidir prácticamente todo tu futuro. Tienes en tu mano la decisión de dónde vivir, de si seguir formándote, de buscar un trabajo en un sector u otro, de emprender tu propia aventura laboral, etc. Y esto es algo que no vas a poder hacer muchas más veces a lo largo de tu vida. Así que disfrútalo y aprovéchalo al máximo.

Empiezas a ganar dinero

Hasta ahora, lo más normal es que hayas dependido completa o parcialmente de tus padres o de tus familiares. Pero en cuanto comienzas tu carrera laboral, poco a poco irás progresando y, a la vez, cada vez irás ganando más dinero. Ésta es una de las mejores cosas, ya que te permitirá ganar más autonomía en todos los aspectos y, a la vez, aprenderás a administrarte.

Pero, lo mejor de todo esto es que, por fin, serás capaz de saber cuánto cuestan las cosas y, sobre todo, de sentir que tu trabajo se valora y se paga. Por muy poco que sea, aunque estés con un contrato de prácticas al principio y apenas te llegue para pagarte algunos gastos, sentir que tu tiempo y tu esfuerzo se valoran económicamente siempre es un gran empujón moral (y monetario).

Defines lo que va a ser tu carrera laboral

Con tus primeros pasos en el mundo profesional, empiezas a definir cuál va a ser tu trayectoria. Esto se debe a que, aunque ya tengas alguna idea de lo que quieres hacer cuando estás estudiando, la imagen preconcebida que te has hecho puede cambiar en el momento en el que te pongas manos a la obra.

Al comenzar a trabajar, descubres muchos aspectos que no tenías en cuenta del sector y de la profesión que quieres ejercer y, en determinadas ocasiones, también verás oportunidades que desconocías y que te pueden resultar muy interesantes para seguir profundizando.

Nuevos contactos, nuevos compañeros, nuevos amigos

Antes se decía que los mejores amigos se hacían en la mili, y mucha gente también dice que la universidad es el lugar donde se consolidan las amistades para toda la vida. Pero lo que vas a comprobar cuando comiences a trabajar en un entorno más competitivo –como te hemos dicho anteriormente– es que también el trabajo es un sitio idóneo para forjar relaciones duraderas.

Es probable que, a diferencia de en la universidad o en la residencia donde te alojes, en tu nueva empresa encuentres a gente que comparta contigo intereses y motivaciones laborales y que, por este motivo, te entiendan mucho mejor que los amigos más antiguos. Del mismo modo, también es probable que encuentres personas con las que abordar nuevos proyectos en el futuro, ya sea porque tenéis unos objetivos comunes o porque os complementáis a la perfección.

Y, aunque algunas de estas cosas que te hemos contado aquí te parezcan un poco duras, no te preocupes. Esta parte de tu vida seguramente no será en la que ganes más dinero ni en la que tengas los mejores trabajos, pero sí que será en la que más cosas aprendas y más ilusiones tengas. Tómatela como una aventura en la que tú eres el protagonista y tú decides tu destino. Te prometemos que, con el paso del tiempo, la recordarás con gran orgullo y nos darás la razón. ¡Pocas etapas de tu vida profesional serán tan divertidas y constructivas!

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