¿Qué tipos de prácticas profesionales existen y en qué se diferencian?

Big tipos de pr cticas profesionales

Como todos sabemos, las prácticas tienen como objetivo la inserción de los jóvenes en el mercado laboral. Sin embargo, a día de hoy, cada vez es más común ver que el rango de edad de los conocidos como “becarios” o “trabajadores en prácticas” ha aumentado. Independientemente de la edad, es posible que no estés familiarizado con los distintos tipos de prácticas profesionales que existen. 

Por lo general, nadie te explica con claridad qué tipos de prácticas profesionales hay ni en qué se diferencian, lo cual genera confusión además de bastantes dudas. Por ello, hoy nos gustaría contaros un poco qué tipos existen y en qué consiste cada uno de ellos:

Tipos de prácticas profesionales: Prácticas no laborales

Este tipo de prácticas profesionales no está regulado por el Estatuto de los Trabajadores. Esto significa que no están pactadas a través de un contrato de trabajo, al igual que tampoco se consideran relaciones laborales. Dentro de estas prácticas NO LABORALES, existen distintos tipos:

1. Prácticas para titulados sin experiencia 

Estas prácticas están reguladas por el Real Decreto 1543/2011 y están pensadas para jóvenes entre 18 y 25 años que estén inscritos en el paro. El requisito principal para poder acceder a estas prácticas es haber obtenido una titulación oficial ya sea universitaria, de formación profesional, de grado medio o superior, o un certificado de profesionalidad. 

Otro requisito para poder acceder a estas prácticas es no haber tenido una relación laboral previa u otro tipo de experiencia profesional que supere los tres meses realizando una misma actividad. 

Estas prácticas tienen lugar en las propias empresas y se desarrollan bajo la supervisión y la dirección de un tutor de prácticas. La duración de las mismas oscila entre tres y nueve meses. Las empresas interesadas tienen que firmar un convenio con los Servicios Públicos de Empleo

Además, las empresas deberán presentar el programa de prácticas no laborales, en el cual aparecerá detallado el contenido concreto de las prácticas, el tiempo que durarán, cuál será el horario y la jornada laboral, el lugar donde tendrán lugar, etc. 

2. Prácticas de formación para el empleo 

Estas prácticas tienen como objetivo formar y capacitar a los aspirantes para realizar un trabajo determinado. El tiempo durante el cual se desarrollarán las prácticas puede variar en función de la Comunidad Autónoma en la que te encuentres. Digamos que son un complemento práctico de la formación teórica que se ha recibido como parado. 

Por un lado, la empresa contratante recibe una cantidad de dinero para sufragar los gastos de equipamiento del alumno en prácticas y el pago de tutores a cargo de este. Por otro lado, el alumno percibe una cantidad simbólica para cubrir los gastos de manutención y/o desplazamiento.

3. Prácticas universitarias

Estas prácticas académicas externas están reguladas por el Real Decreto 592/2014  y se rigen según el marco de los cambios introducidos por el Estatuto del Estudiante Universitario y por el Espacio Europeo de Educación Superior. 

Este tipo de prácticas se consideran de naturaleza formativa, ya que su principal propósito es que los estudiantes universitarios demuestren, apliquen y complementen los conocimientos que han adquirido durante su formación académica.

Estas se pueden realizar o bien en la misma universidad, o bien en otras entidades que colaboren con esta, como por ejemplo instituciones y entidades tanto públicas como privadas, empresas tanto en el ámbito nacional como internacional, etc. 

Existen dos tipos de prácticas universitarias:

  • Curriculares: Este tipo de prácticas está pensado como una actividad académica que se integra en el Plan de Estudios.

  • Extracurriculares: Este tipo de prácticas tienen carácter voluntario. Los estudiantes las podrán realizar durante su formación, pero no forman parte del Plan de Estudios.

4. Prácticas de Formación Profesional (FP)

Este tipo de prácticas tiene como destinatario el alumnado que está cursando Formación Profesional, también conocida como FP. En este caso, los alumnos se ven en un entorno real de trabajo con actividades complementarias a la teoría. 

La mayoría de estas actividades se desarrollan en el mismo centro de estudios, pero si no disponen de las instalaciones adecuadas, las prácticas se realizan en una empresa externa. Dependiendo del tipo de módulo, la duración de estas prácticas oscila entre las 40 y las 160 horas.

Tipos de prácticas profesionales: Prácticas laborales 

Ahora vamos a pasar a otro tipo de prácticas profesionales, que son las prácticas laborales. Éstas sí que están reguladas por el Estatuto de los Trabajadores. Esto significa que el vínculo entre el trabajador en prácticas y la empresa es a través de un contrato de trabajo.

Contrato en prácticas 

El contrato en prácticas tiene como objetivo que el trabajador pueda obtener la práctica profesional que más se adecue a la formación que ha recibido. No existen límites de edad, simplemente se debe presentar un título universitario, un título de formación profesional de grado medio o superior, o cualquier otro título que sea reconocido oficialmente como equivalente a los anteriores. 

Para poder firmar este contrato, no han de haber transcurrido más de cinco años desde la finalización de los estudios. Sin embargo, si se trata de menores de 30 años, si que se podrá firmar este tipo de contrato a pesar de que hayan pasado más de 5 años.

Este tipo de contrato puede llegar a tener una duración de entre seis meses y dos años, aunque existen otro tipo de convenios reguladores que pueden cambiar estas cifras. Con respecto al salario, debes de saber que nunca puede ser inferior al 60% (primer año), o al 75% (segundo año), del salario fijado en convenio para un empleado que desempeñe un mismo puesto de trabajo o uno similar.

Contrato para la formación y el aprendizaje 

Este tipo de contrato da la oportunidad de que jóvenes aprendan teoría y adquieran práctica al mismo tiempo para llegar a tener un oficio. Están pensados para jóvenes de entre 16 y 25 años que no tengan la cualificación profesional requerida para solicitar un contrato en prácticas, por ejemplo, los trabajadores que estén cursando Formación Profesional (FP).

La duración de este tipo de contrato es de uno a tres años. La persona que se está formando debe tener tiempo disponible para su formación dentro de la jornada laboral. Esta formación se puede recibir o bien en la propia empresa o bien en centros aptos para ello y bajo la responsabilidad del tutor que se le asigne. 

La remuneración se establecerá acorde con el convenio colectivo, pero en cualquier caso no puede ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional en proporción al número de horas trabajadas.

Contrato a tiempo parcial con vinculación formativa

Por último, este tipo de contrato está pensado para personas desempleadas menores de 30 años. Además, se tiene que dar uno de estos requisitos: 

  • Tienen que estar en situación de desempleo y llevar inscritos en el paro un mínimo de 12 meses (consecutivos). 

  • No tener título de la ESO ni de FP.

  • No tener experiencia laboral previa, o por lo menos que no sea superior a tres meses.

Por lo general este contrato dura un año, aunque se puede ampliar otros 12 meses. Sin embargo, las horas diarias no pueden superar el 50% de una jornada laboral normal.

Y hasta aquí los distintos tipos de prácticas profesionales que os podéis encontrar. ¿Ya sabes cuáles son las más adecuadas para ti? Esperamos haberte ayudado a resolver tus dudas. Si tienes dudas sobre otros temas relacionados con empresas, ofertas de trabajo, o simplemente sobre cómo preparar una entrevista de trabajo, en nuestra página web podrás encontrar un montón de consejos. ¡Echa un vistazo y entérate de todo!

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